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Una mejor nutrición cambia vidas y economías enteras

Una ingesta saludable de vitaminas y minerales, idealmente a través de una dieta balanceada, es esencial para que l@s niñ@s pequeñ@s desarrollen sus capacidades cognitivas, físicas y sociales.

En Guatemala, 1 de cada 2 niñ@s menores de cinco años no recibe estas vitaminas y minerales esenciales. Entre l@s niñ@s indígen@s, es de 8 de cada 10.

L@s niñ@s pequeñ@s que no reciben los micronutrientes esenciales se atrofian en su crecimiento y se ven condenad@s a una vida de bajo rendimiento: primero, menor desempeño en la escuela; luego, menor productividad y salarios; más problemas de salud a lo largo de la vida; y un mayor riesgo de enfermedades crónicas como la diabetes y las enfermedades cardíacas. Esto convierte a la desnutrición crónica infantil en una emergencia.

Pero tal vez el mayor costo de la desnutrición es inmensurable:

Un poema no escrito. Una canción no cantada. (...) Una idea no formada. Una inspiración no compartida. (...) Una cura no descubierta. Una bondad no hecha.

¿Qué podría haber aportado un niño al mundo si no hubiera sido desnutrido en los primeros 1,000 días? Una oportunidad perdida de grandeza es una oportunidad perdida para todos.
— Roger Thurow, Autor de Los primeros 1,000 días
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Por lo tanto, nuestra misión es llevar todas las vitaminas y minerales esenciales a l@s niñ@s pequeñ@s.

Con Maní+ hemos visto un tremendo cambio en el desarrollo de l@s niñ@s pequeñ@s. Primero, las madres reportaron que sus hij@s se enfermaron menos, luego se hicieron más fuertes y más activ@s, y algunos incluso recuperaron su crecimiento.

Hoy en día, estamos construyendo sobre una solución probada y estamos trabajando arduamente para crear soluciones escalables para un impacto sistémico.

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Las familias son la solución a la desnutrición crónica

Optimizamos nuestros productos basándonos en los aprendizajes de Maní+, y en las aportaciones de las familias que viven en las zonas rurales de Guatemala, las ONGs activas en salud y nutrición, así como el Instituto de Nutrición de Centroamérica y Panamá (INCAP).

Muchas regiones del área rural de Guatemala son desiertos alimentarios donde la gran mayoría de las familias vive en la pobreza o en la pobreza extrema. Por lo tanto, queremos que todos nuestros productos estén LISTOs para comer, de modo que las mamás no tengan que gastar en leña para cocinarlo o diluirlo el producto (y los micronutrientes) para ahorrarlo.

Todos los productos serán muy asequibles y, a medio plazo, accesibles en todas las tiendas del interior del país.

Medición del impacto

La medición del impacto contra la malnutrición crónica es muy compleja.

En el pasado, sólo hemos evaluado el crecimiento por altura y edad y el número de niñ@s alimentad@s como un indicador indirecto, pero queramos ampliar nuestra recopilación de datos y fomentar un debate sobre lo que significa éxito en este contexto para desarrollar un camino hacia un impacto integral.

Sin embargo, lo que sí sabemos con certeza es que no podemos hacerlo solos. Por lo tanto, damos la bienvenida a toda la ayuda, grande o pequeña, corporativa, institucional o privada.

Juntos, podemos ayudar a l@s niñ@s a crecer hasta que alcancen su verdadero potencial de vida con más oportunidades, construyendo una sociedad más justa y próspera.

Si quieres dar forma al futuro, para mejorar el mundo, tenemos 1,000 días para hacerlo, madre por madre, niño por niño.
— Roger Thurow - Autor de Los primeros 1,000 días